EL CACIQUE NIGALE Y SU TIEMPO: UN SIGLO DE RESISTENCIA INDÍGENA EN LA CUENCA DEL LAGO DE MARACAIBO

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Sultana del Lago, Editores, 2018 M08 11 - 340 páginas

En este estudio histórico regional del Zulia, con aproximaciones biográficas a la figura del Cacique Nigale, se ha intentado acercarse lo más posible, a través de la investigación, al violento tiempo que le tocaría vivir a Nigale, a su etnia  indígena zapara y a otros grupos aborígenes, pobladores de la cuenca del Lago de Maracaibo, a su gran resistencia ante la penetración europea de su espacio vital y al terrible etnocidio efectuado por muchos de esos invasores, quienes les robaron el oro, les arrebataron su libertad y los esclavizaron,  y casi acabaron con la existencia de aquellas etnias aborígenes de la región lacustre, no solo con unas armas superiores a las suyas, sino también a través del engaño, de la traición y de la alevosía, además de irles arrancando lentamente, su auténtica identidad de pueblo, representada básicamente en la lengua propia que los identificaba y en otros aspectos de su cultura autóctona. 

Para lograr el propósito básico de esta investigación, de base científica y de finalidad didáctica, dirigida a los niños y jóvenes en especial y a la comunidad venezolana en general, se usará un lenguaje sencillo, en forma de narración y comprensible para cualquier nivel socio-cultural del lector, a pesar de lo crudo de la temática planteada, para lo cual se ha dividido en varios capítulos. El primer capítulo se dedicaría a un leve conocimiento de los pobladores indígenas prehispánicos en la región lacustre, provenientes de las grandes familias: aruacos, caribes y chibchas, destacando, en una forma somera, las características étnicas que los identificaba y sus costumbres socio-culturales fundamentales, para luego emparentarlos con sus descendientes, las cuatro etnias actuales que pueblan el Estado Zulia y una parte de Colombia. En el segundo capítulo, se haría un recorrido panorámico de carácter histórico, por los cien años transcurridos, desde el llamado Descubrimiento o Encuentro de dos culturas, la europea y la americana, efectuado en el Lago de Maracaibo, entonces una auténtica alberca cristalina, el 24 de agosto de 1499 y aquel año de 1598, con la aparición pública de Nigale como cacique de la etnia zapara, para más tarde, unificar y encabezar la gran resistencia aborigen de la cuenca lacustre. Ese primer encuentro doble de las culturas, de los europeos con los indígenas americanos, muy pronto se iba a convertir en triple, al añadirles el componente negro, con el vergonzante comercio de naturales del continente africano, para  convertirlos en esclavos, en las nuevas tierras americanas. Al ir incursionando en el tiempo del recorrido histórico, se intentará seguir la extensa ruta de la justa resistencia indígena, desde el momento inicial del Encuentro hasta llegar al atroz etnocidio, efectuado por muchos de aquellos conquistadores europeos, durante la llamada conquista, colonización y poblamiento, en este caso, de la cuenca del Lago de Maracaibo, ubicada en la denominada Tierra Firme, crímenes perpetuados a pesar de las concepciones morales y de las numerosas protecciones jurídicas de los monarcas hispanos, del propio papado y sobre todo, de la abnegada labor de los misioneros. Para el abordamiento de un tema tan polémico, debería intentarse su estudio con una especial sensatez, a pesar de lo difícil, sin dejarse dominar por el apasionamiento ideológico, emocional o sentimental, sino tratando de entender la mentalidad, tan diferente a la actual,  de aquellos hombres europeos del siglo XVI, quienes venían de la oscuridad de la época medieval y estaban en el camino, de apenas despertar al deslumbrador Renacimiento. Como es muy conocido, esa resistencia indígena sería consustancial con la llegada del europeo a las tierras americanas y con intervalos, existiría no sólo en el siglo XVI, estudiada en este trabajo, sino que se prolongaría durante las dos centurias siguientes de la dominación española, es decir los siglos XVII y XVIII, y aun más acá, ya constituida la nación venezolana, a los siglos XIX y primera mitad del XX. En la época estudiada del siglo XVI, el primero de la llegada del europeo invasor, la resistencia indígena se centralizaría en varias zonas de la cuenca del Lago de Maracaibo, la del norte encabezada por los onotos y alcojolados, nombres genéricos que se les daban a los zaparas, aliles, toas, sinamaicas y arubaes, al parecer, todos de origen aruaco; la zona que podríamos considerar intermedia, de parautes, misoas, moporos y tomoporos; y la del sur, básicamente por los quiriquires durante el siglo XVI y parte del XVII, aunque existían otras etnias, como los bubures, buredes, pemenos, guanaos, macoas, carates y chaques, la mayoría de ellas llamadas coronados o motilones por los cronistas, sembrando una confusión de varios siglos, entre la auténtica diferenciación de los indios caribes y de los de origen chibcha, lo cual gracias a los estudios modernos de lingüística, pudo hacerse al fin, en la primera mitad del siglo XX, conociéndose entonces, que los chibcha eran los indígenas barí y los caribes eran los yukpa. En esa resistencia indígena, en la época estudiada, muy poco aparecerían los wayúu y los cocinas, de origen arauco y muy pronto retirados hacia las pampas guajiras donde sí plantearían su resistencia en muchas ocasiones, así como los caquetíos, vecinos de las regiones falconianas, aruacos también de origen y exterminados, casi en su totalidad, por los gobernantes de los comerciantes welser. El tercer capítulo, en  forma sintética, trataría sobre la inmensa tragedia de los indígenas en la época colonial, el despojo y los maltratos sufridos a manos de los llamados conquistadores y los sistemas de explotación utilizados por ellos, tales como  repartimientos y encomiendas, así como el papel jugado por las misiones. El cuarto capítulo y central de la obra, abarcaría los aspectos biográficos, muy pocos conocidos del valiente Cacique Nigale, en el violento tiempo que le tocaría vivir, iniciado desde su isla natal Zapara, para  pronto conocer la guerra invasora y la servidumbre desde muy niño, recuperar la libertad ansiada y lograr obtener el despertar de sus dotes de líder y su especial carisma, que le permitirían efectuar la unidad de esa resistencia indígena de las diferentes etnias en toda la región de la llamada Laguna de Maracaibo, así como el engaño y la traición utilizada para poderlo apresar y por último, su alevosa muerte, en la Nueva Zamora de la Laguna de Maracaibo, al ser ahorcado, muy posiblemente hacia el 24-26 de junio de 1607, después del exterminio de su nación zapara y de las otras existentes en las márgenes de esa región lacustre, como eran los aliles, toas, sinamaicas, parautes y misoas, entre otras, en un gran genocidio, por sólo aspirar a poder disfrutar de la  libertad plena, en el espacio que siempre habían habitado, hasta la llegada del invasor europeo. En esos años de intensa lucha y de resistencia aborigen, la existencia de líder de Nigale se iba a imbricar totalmente con la de su pueblo, como un verdadero caudillo de la auténtica libertad humana, motivado por un ideal colectivo. El quinto capítulo, serviría para exponer algunas nociones sobre la aculturación de los actuales añú o paraujanos, como descendientes de las etnias zapara, toas, sinamaicas y aliles, entre otras, después de la alevosa muerte de Nigale y sobre todo de la resistencia aborigen permanente en el sur de la Laguna, de los quiriquires y de los llamados motilones, en una forma muy resumida, lo cual sería ampliado en un futuro estudio, sobre los siglos XVII y XVIII del poderío colonial español, en la actual región zuliana. Queremos dejar constancia, desde ahora, que el propósito inicial del autor, es ir redactando en varios libros de investigación, La Provincia de Maracaibo en la Época Colonial, desde luego con las necesarias imbricaciones nacionales y neogranadinas, ya que esa temática sido muy poca y mal tratada de conjunto, en los estudios regionales. Desde luego, serán obras similares a ésta, de carácter divulgativa, donde la sencillez didáctica no elimine a la investigación científica, pero sin tecnicismos y al alcance de todos, en especial de los niños, jóvenes, estudiantes, docentes y comunidades en general. Con ese fin, estamos redactando, una amplia cronología de los acontecimientos fundamentales sucedidos en esa época, así como tratando de localizar todas las fuentes necesarias, las cuales nos puedan ayudar sobre manera, en esa titánica misión de investigación histórica regional. 

El sexto capítulo, a cuatro siglos de aquellos trágicos días, correspondería a los reconocimientos actuales, a la siempre presente memoria de Nigale, el gran dirigente indígena, y a su valeroso pueblo, sacrificados en la eterna lucha por la libertad y en la constante búsqueda de la independencia de las potencias extranjeras e invasoras del sagrado suelo de sus antepasados. Desde luego que, entre esos permanentes y justicieros recuerdos a su memoria, estaría la construcción del monumental Puente Nigale, sobre el Lago de Maracaibo, el cual en estos momentos se está iniciando; la exaltación al Panteón del Zulia de la memoria de Nigale, ya que no se pueden localizar sus restos mortales; el logro del mayor conocimiento y difusión del nombre del Cacique Nigale, sobre todo a través de la realización de montajes teatrales, música, artes visuales,  publicación de obras históricas y otras actividades culturales en general, para evocar en una forma digna y constructiva, con amplios fines didácticos para la niñez, juventud y comunidades, estos cuatro siglos de su alevosa muerte; por último y no menos importante, por su  intensa valor social, sería el rescate de Zapara, su isla natal, cuyos habitantes viven en condiciones muy deplorables e indignas de los descendientes del gran Cacique Nigale.

La importancia del conocimiento de estos crudos planteamientos, del verdadero proceso de la formación de la nacionalidad, deberá mirarse sin miedo y sin odio hacia ese pasado colonial, que queramos o no, nos pertenece como historia de un pueblo, como herederos de un ayer, que nos podría servir para explicar y entender mejor el presente y para luchar en la búsqueda de la construcción de un futuro distinto y superado para la región y el país. No se puede ignorar que las fuentes históricas conservadas, fueron escritas por los “vencedores” y que no existen versiones indígenas, por ser éstos pueblos ágrafos, sin escritura, sin embargo, entre líneas, puede leerse, a veces, la verdad histórica de aquel terrible momento, ya que en todos los tiempos hubo simpatizantes de la justicia contra el maltrato de los indígenas y muchos de los documentos conservados así lo comprueban, sobre todo, aquellas polémicas desatadas por los frailes religiosos, las reales cédulas y los llamados juicios de residencia de los gobernantes, con muchos testigos honestos de aquellos dinámicos momentos históricos, además de las imborrables huellas dejadas por la etnografía y por la antropología. Esta primera investigación se centralizará en algunas fuentes documentales, revisadas y analizadas en el Archivo General de Indias, por el respetado Hermano Nectario María, uno de los investigadores de la época colonial venezolana que siempre actuaría conscientemente, conservando la suficiente objetividad, hasta donde le fue posible, a través de la revisión analítica de la auténtica documentación conservada. No se descarta totalmente la versión suministrada por Fray Pedro Simón, Cronista de Indias, quien sería casi contemporáneo de los sucesos narrados y  aludiría a éste y a otros temas históricos, usando cierta fantasía descriptiva, lo cual lo acercaría más a la literatura que a la historia, por aquello de lo real maravilloso del territorio y de los habitantes americanos. Esa curiosa imagen así construida, ha sido repetida, hasta la saciedad, por los cronistas y otros escritores posteriores, al narrar esos sucesos de la resistencia aborigen. Se leyeron todas las fuentes conocidas sobre el tema y desde luego, casi se descartaron los escritos de algunos cronistas, al referirse a la vida de Nigale y a su época, ya que no aportan casi nada y suelen ser, simples repeticiones o bien, exaltaciones con tintes poéticos o ideológicos, que velan casi totalmente la verdad y están muy lejos de la auténtica versión histórica del acontecer de un proceso, para ser dignas de ser conocidas por los actuales venezolanos, quienes verdaderamente piensan, analizan y no aceptan ya, las abundantes mentiras que han escrito los numerosos seudo-historiadores, quienes han ido tergiversando, con frecuencia, los auténticos sucesos históricos que el país ha sufrido y  vivido, en su  extenso transcurrir histórico.  

Así, a través del fenómeno social y humano de la resistencia indígena y de la figura ilustre de Nigale, como su unificador, se estaría reconstruyendo aquella historia del siglo XVI en la cuenca del Lago de Maracaibo, con acercamientos someros a la historia de la Provincia de Venezuela y de otras zonas del continente americano y sobre todo de aquellas poblaciones venezolanas y neogranadinas, las cuales irían formando la llamada región histórica del Lago de Maracaibo y su circuito agroexportador, como la ha denominado, con gran acierto, el historiador marabino Germán Cardozo Galué. Esa región histórica, de importancia capital para la historia de la economía, la vida socio-cultural y las comunicaciones, puede lograr entreverse, en una forma remota, en el comercio de los pueblos aborígenes prehispánicos y desde luego, en los caminos seguidos en la época colonial, desde 1499 hasta el momento de la independencia y más tarde, del surgimiento de la nación venezolana, tras un largo proceso de formación, solidificado en el siglo XIX y comienzos del XX. 

Se ha construido una Cronología del Cacique Nigale, para sintetizar los datos de su trayectoria vital y también, de su reconocimiento histórico post-mortem, a través de los estudios, crónicas y artículos que se han escrito sobre él y sobre sus acciones de caudillo aborigen zapara, quien con su extensa resistencia a lo largo del tiempo, se equipararía con el gran cacique Guaicaipuro y con la etnia de los indios caracas, en la historia de la resistencia indígena nacional. Así mismo, se han elaborado las Fuentes Documentales, Bibliográficas y Hemerográficas sobre Nigale y su tiempo, para facilitar su estudio a los que deseen investigar más profundamente ese tema u otro, relacionado con su importante época histórica, cuando estaban naciendo los más remotos orígenes de la historia escrita de la región de Maracaibo y del país. Del mismo modo, se han incluido, las Otras Fuentes Utilizadas en esta investigación, en los distintos capítulos del estudio, desde luego que se tratado de efectuar una selección de las principales, muy difícil porque se ha escrito mucho sobre el siglo XVI en la cuenca del Lago de Maracaibo, aunque no todo es de gran importancia y trascendencia. Se han añadido dos Apéndices, que se han creído muy  necesarios. El primero reproduciría un extenso y reconocido ensayo del doctor Arturo Uslar Pietri, donde con su gran lucidez intelectual, ha planteado el problema de La conquista de América como problema jurídico y moral, temática discutida desde hace más de quinientos años y la cual siempre seguirá planteando polémicas interminables, porque se deben conocer los diversos planteamientos que se han efectuado, no para excitar los odios entre los nacionales americanos y españoles, sino para tratar de razonarlos y de ser posibles entenderlos, con la dinámica histórica de los tiempos. Con la inclusión de este valioso trabajo ensayístico del más importante escritor venezolano del siglo XX, solamente se desea abrir la eterna discusión sobre algo que no debió haber sucedido nunca, pero que lamentablemente se realizó, como todos los grandes crímenes de la humanidad contra el derecho de gentes, que durante siglos se han consumado contra la libertad, a través de las conquistas violentas de los pueblos, de las muertes injustificadas y de la esclavitud de sus legítimos habitantes, guerras justas, según algunos, tratadas de justificar desde siempre, como lo podemos apreciar desde la época remota de la Grecia clásica, por los escritos del gran filósofo Aristóteles. En el segundo apéndice, bajo el título: Diccionario biográfico e histórico de la Conquista y Resistencia Indìgena del Zulia, se intentaría conocer algunas de las figuras estudiadas, en pequeñas entradas biográficas, como inicio de la elaboración de un amplio y necesario Diccionario Biográfico del Zulia. 

Este trabajo, se inscribe en la nueva concepción y valorización de la historia, en este caso regional del Zulia, rescatándola como maestra de la vida, según la concepción clásica, para que las actuales y futuras generaciones de zulianos y de venezolanos, conozcan los momentos estelares de sus emblemáticas figuras, en este caso, de los valientes dirigentes indígenas, que dieron su vida en la pionera lucha contra el invasor europeo y cuya sangre derramada, estuvo clamando durante esos tres siglos de dominación, por la aparición de una figura providencial, extraordinaria y predestinada, que continuase y dirigiese esa lucha, hasta lograr la expulsión del suelo nativo, de aquellos invasores, que un 24 de agosto de 1499, habían llegado al Lago de Maracaibo, para iniciar esas tres centurias de dominio hispano, férreas cadenas que rompería la espada victoriosa del Libertador Simón Bolívar y el insigne valor de los héroes, quienes lo acompañaron en la gesta de la independencia sudamericana. 

La figura carismática del valiente Cacique Nigale, actualmente empezando a ser reconocida como uno de los más importantes jefes indígenas de la región zuliana y por ende, del país, ha sido muy desafortunada y ha corrido con muy mala suerte, ya que la llamada historia tradicional casi lo ha ignorado, lo ha condenado al más injusto olvido, lo cual es peor que la muerte física. Sin embargo, esa misma versión de la historia, ha exaltado a muchos otros caciques indígenas del resto del país y sobre todo, del centro de la nación. Es imposible conocer la causa de esa ignorancia, quizás sea el centralismo imperante desde siempre, en la necesaria divulgación de la llamada historia nacional. La solución que debemos aportar los zulianos a esos centralistas acérrimos, no puede ser revanchista contra ellos, sino sencilla, creadora y patriótica, al elaborar obras sobre la identidad regional y sobre la auténtica memoria del pueblo zuliano a través del tiempo. Así, se iría dando a conocer la historia real y verdadera, duélale a quien le doliese, de una de las regiones más importantes del país, tanto histórica como económicamente, donde nacería el nombre de la Patria, Venezuela, el 24 de agosto de 1499, en el Golfo de Venezuela y donde terminaría su guerra de independencia, con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, el 24 de julio de 1823, además de su inmensa riqueza petrolera aportada al fisco nacional y la gran producción agrícola y pecuaria, sobre todo de carnes, leche, plátanos y tantos otros productos que han podido alimentado al país durante siglos.

Las fuentes del conocimiento histórico y su divulgación popular a través de todos los medios de difusión, tienen la gran obligación, en este caso, de dar a conocer al verdadero Cacique Nigale, a su real figura histórica, al hombre valiente y aguerrido, al dirigente unificador de las etnias, al guerrero batallador y al mártir de la libertad de su pueblo. Ese sería el camino correcto del rescate de la figura heroica de Nigale, a cuatrocientos años de su muerte, ya que en estos nuevos tiempos del tercer milenio, de cambios muy fundamentales en las mentalidades,  debemos humanizar a la figura de Nigale para ponerlo a convivir con las comunidades y a conversar con su pueblo, en una comprensible y  amena charla sobre su personalidad y su época, tan desconocidas para todos. Sin mitificarlo, ni quererlo convertir en una fría estatua de mármol, ni tampoco en un personaje novelesco, digno de la exaltada fantasía de un creador literario, ni hacerlo emerger como un ser casi divino, endiosado, el cual podría conmover los sentimientos de un pueblo tan regionalista como el zuliano, pero nunca sería el auténtico jefe indígena, aquel que luchó y dio la vida por un ideal colectivo y libertario para su pueblo, el cual ha conservado su nombre ilustre, en la memoria colectiva de la tradición. Ese sería el Nigale que desea rescatar la Sociedad Bolivariana del Estado Zulia, para hacerlo epónimo de una ciudad cultural popular, ubicada probablemente en territorio del municipio Mara o en otra zona vecina, quizás en el propio terruño natal de Nigale, la isla de Zapara. En el año 2006, al anunciarse, la construcción del segundo puente sobre el Lago de Maracaibo, inicialmente concebido con el nombre de “Puente Padilla”, por razones de auténtica justicia histórica y gracias a una acertada decisión del Gobierno Nacional, presidido por el Comandante Hugo Chávez Frías, se  iba a conocer que el ilustre nombre del cacique zapara, sería inmortalizado en una obra de ingeniería moderna, el monumental Puente Nigale, el cual cruzará el espacio lacustre, como ayer lo hiciera su epónimo Nigale en una canoa, con la finalidad de unificar a toda la cuenca del Lago de Maracaibo, por cuyo territorio lucharía y moriría el jefe zapara. 

A la vez, comunicaría al estado petrolero por excelencia, con el resto del país y aún, con otros países del continente americano, como lo soñaron el Libertador Simón Bolívar, el Mariscal Antonio José de Sucre y el General Rafael Urdaneta, éste último máximo paladín marabino de la independencia, cuyo ilustre nombre ha ostentado el actual Puente sobre el Lago de Maracaibo desde 1962, al cual vendría a unirse esta moderna estructura de comunicación en honor al Cacique Nigale, héroe civil y figura trascendente de la resistencia indígena venezolana, cuyo nombre es honra y prez de la zulianidad y desde luego, máximo orgullo de la nacionalidad venezolana y de los descendientes indígenas de todo el continente americano, quienes sufrieron por más de tres siglos, el yugo de las cadenas del poderío español, manteniendo su constante lucha por la ansiada libertad. 


Luis Guillermo Hernández
Miembro de Número de la Academia 
de Historia del Estado Zulia


 

 

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Acerca del autor (2018)

 HERNÁNDEZ, Luis Guillermo

Nació en Maracaibo el 26 de marzo de 1938 y murió trágicamente en la misma ciudad, el 18 de octubre de 2009. Licenciado en medicina y cirugía (Universidad de Madrid, 1962), médico cirujano (LUZ, 1964), promotor cultural y escritor (investigador y ensayista). Investigador de la cultura zuliana, con una larga trayectoria y una importante obra, tanto publicada como inédita. Se desempeñó como: miembro asesor literario de la Asociación Cultural Rómulo Gallegos (1977-1979), director del Acervo Histórico del estado Zulia (1978-1979), miembro activo (1979) y presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela, seccional Zulia (1986-1989), individuo de número de la Academia de la Historia del estado Zulia (1981-2009), miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Centro del estado Zulia (1983-2009), secretario general del III Congreso de Escritores de Venezuela (1983), miembro fundador del Centro Zuliano de Historia de la Medicina (1984) y su bibliotecario (1994-1996), presidente de la Sub-Comisión de Publicaciones y Exposiciones de la Comisión Presidencial para el Bicentenario del Natalicio del General Rafael Urdaneta (1986-1989) y presidente de la Fundación Centro de Investigadores Agustín Millares Carlo (1991-1998 y 1998-2005). Ganador de los premios: Marcial Hernández del Colegio de Médicos del estado Zulia y de cuatro de sus menciones honoríficas, del premio Berthy Ríos (1980) de la Asociación de Escritores de Venezuela seccional Zulia, del premio Andrés Bello como científico (1981) de la ASOVAC, del premio Centenario de la Instalación de la Universidad del Zulia (1991) del CONDES de LUZ, del premio Dr. Rafael Belloso Chacín Vida y Obra del Ilustre Zuliano de la URBE (1995), mención especial del premio Udón Pérez en Ensayo (1997) de la Asamblea Legislativa del estado Zulia y el Premio Regional de Literatura Jesús Enrique Lossada, mención Investigación Literaria (1997), los cuatro últimos conjuntamente con Jesús Ángel Parra. Director de la página cultural «Valores del Zulia», en el diario La Columna y de la revista Cultura Segurista. Miembro fundador de los talleres literarios del Centro de Bellas Artes, de la Secretaría de Cultura del Estado y coordinador del taller Octavio Paz. Coordinador de los cursos de «Valores literarios del Zulia», «Panorama de la literatura en el Zulia», «La literatura zuliana del siglo XX a través de los grupos culturales» y «Escritoras del Zulia en la literatura venezolana», entre otros. Ponente en simposios, congresos y otros encuentros literarios. Articulista de varios periódicos y revistas del país. Realizó prólogos, estudios preliminares o  apéndices a obras de: Jesús Enrique Lossada, Ismael Urdaneta, Elías Sánchez Rubio, Iván Heras Villalobos, Julio Borges Rosales, José María Rivas, Manuel Antonio Marín hijo, César David Rincón, Miguel Ángel Campos, Hesnor Rivera, Mercedes Bermúdez de Belloso, Iván Darío Parra, María Calcaño, entre otros. Dejó inéditas sus obras: El grupo Ariel, Aproximaciones a Jesús Semprum, Memoria del teatro y de la gente de teatro del Zulia, Prelados del Zulia y Vida y obra del poeta y músico Ely Saúl Rodríguez Boscán y los aportes de su familia a la historia del Zulia (Antología, genealogía y biblio-hemerografía), entre otras muchas. Coautor del Diccionario General del Zulia (1999), conjuntamente con Jesús Ángel Parra. El 21 de junio de 2005, recibió un reconocimiento en el marco de la V Jornadas de Investigación Literaria y Lingüística “Ana Arenas Saavedra”, organizado por el Instituto de Investigaciones Literarias y Lingüísticas de la Facultad de Humanidades y Educación de LUZ, en el Salón de Conferencias “Darío Durán” de la mencionada facultad, con la presencia de las autoridades rectorales y discurso del profesor Jesús Ángel Parra. En esa misma oportunidad se presentó un video alusivo a su vida y obra. En 2010 apareció su investigación titulada El cacique Nigale y su tiempo, como una edición digital póstuma para Internet por la empresa SQUIDWARE, C.A. Ese mismo año, el Boletín de la Academia de Historia del estado Zulia No. 46, le dedicó una sección con varios artículos en su homenaje. La Dirección de Cultura de la Alcaldía de Maracaibo y el Movimiento Poético de Maracaibo realizaron el Primer Simposio “Luis Guillermo Hernández” de Pensamiento Literario Venezolano, con la participación de destacados invitados especiales, en Maracaibo del 25 al 27 de febrero de 2015.  


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